Textos Publicaciones Traducciones Hoja de vida Performance Contacto Enlaces Critica Revista Encuentro Start

3 POEMAS DE TOMAS TRANSTRÖMER

de 17 POEMAS

Epílogo


Diciembre. Suecia es un extenuado
barco en tierra. Contra el cielo de anochecer,
sus ásperos mástiles. Y el anochecer dura más
que el día – el camino que conduce hasta aquí es pedregoso:
recién a la hora de la cena llega la luz
y el coliseo del invierno se levanta,
iluminado desde nubes irreales.. Entonces sube
de pronto el humo blanco vertiginoso
de los pueblos. Infinitamente altas están las nubes.
En las raíces del árbol del cielo hurga el mar,
distraído, como escuchando algo.
(Invisible pasa un pájaro sobre la parte oscura,
retraída del alma, despertando
a los durmientes con sus gritos. Así gira
el refractor, atrapa otra época
y ya es verano: muge la montaña, hinchada
de luz y el arroyo levanta el brillo del sol
con mano transparente… Todo desaparece luego
como cuando se corta la película en la oscuridad.)

Ahora quema la estrella de la tarde la nube.
Árboles, patios traseros y casas se amplían, crecen
en la avalancha silenciosa de la noche que cae.
Y bajo la estrella se revela más y más
el otro, el oculto paisaje que vive
vida de silueta en la chapa radiográfica de la noche.
Una sombra lleva su trineo entre las casas.
Ellas esperan.

A las 18.00 llega el viento
y galopa ruidoso en la calle del pueblo,
en la oscuridad, como una caballería. ¡Cómo
la negra inquietud actúa y se desvanece!
En danza inmóvil están las casas presas,
en este zumbido que se parece al sueño. Uno y otro
golpe de viento vaga sobre la bahía, lejos
hacia el mar abierto que se arroja en la noche.
En el espacio flamean las estrellas desesperadas.
Se encienden y se apagan por nubes que van volando,
que sólo cuando anochece la luz elimina
su existencia, como las nubes del pasado
que cazan en las

EL CIELO A MEDIO HACER

El desaliento interrumpe su curso.
La angustia interrumpe su curso.
El buitre interrumpe su vuelo.
La luz tenaz se derrama,
hasta los fantasmas se toman un trago.
Y nuestros cuadros se hacen visibles,
rojos animales de ateliés de la Edad del Hielo.
Todo comienza a dar vueltas.
Somos cientos los que andamos al sol.
Cada persona es una puerta entreabierta
que lleva a una habitación para todos.
La tierra infinita bajo nosotros.
El agua brilla entre los árboles.
La laguna es una ventana a la tierra.


LA CASA DEL DOLOR DE CABEZA
(inédito en libro)

Me desperté en el mismo centro del dolor de cabeza. El dolor de cabeza es el lugar donde debo permanecer y por esto me he quedado sin recursos para pagar alquiler en ningún otro lado. Me duele tanto el cabello que se está volviendo canoso. Duele dentro del nudo gordiano, el cerebro, eso que desea tántas cosas, en diferentes direcciones. El dolor es una medialuna que cuelga medio dormida en el cielo celeste, el color desaparece del rostro, la nariz señala hacia abajo, toda la vara del zahorí se tuerce hacia abajo, hacia la corriente subterránea: el dolor. Me he mudado a una casa que fue construida en lugar erróneo, hay un polo magnético casi debajo de la cama, casi bajo la almohada y cuando el tiempo cambió, encima de la cama, hubo un corto circuito. Una vez tras otra intento imaginarme que un enorme cascanueces pellizca con un agarrón milagroso de las vértebras del cuello, algo que de una vez para siempre enderezará la vida. A propósito, no sólo hay dolor en mi cabeza privada. El mal se relaciona, entre otras cosas, con las negociaciones de paz en París que se han “malogrado” y la expresión “malogrado” se proyecta en la pantalla de aquí dentro. También duele porque las cartas quedan sin responder,
porque ayer estaba enojado, porque uno derriba la vieja y fea casa para construir una más fea aún. Pero la casa del Dolor de Cabeza no está madura para ser eliminada. Antes tendré que vivir allí una hora, dos horas, medio día. Antes dije que era un lugar, luego he cambiado diciendo que es una casa, pero la pregunta es si no será una ciudad entera. El tráfico se desliza implacablemente lento. Los diarios aparecen. Un teléfono suena.