DOS PREGUNTAS DE BALTAR A MASCARÓ
¿CÓMO
ERA EL URUGUAY QUE ENCONTRASTE EN LOS 80? ¿ERA LO QUE ESPERABAS
A NIVEL CULTURAL ? ¿PIENSAS QUE EN ESOS AÑOS 80, EL
MOVIMIENTO EN TORNO AL ROCK ESTABA LA PAR DEL EUROPEO EN CUANTO A
POSIBLES TRANSGRESIONES ?
Cuando
volví a Uruguay, a mediados de los 80, no sabía lo que
me iba a encontrar ni tampoco me esperaba nada determinado. La dictadura
era una máscara que había caído de una manera
tan súbita que despertaba sospechas... Ahora sabemos que la
coyuntura Carter facilitó todo, y también sabemos que
los militares culpables (no todos los militares son culpables)
preparaban la Ley de Caducidad para protegerse de sus atroces crímenes:
de poco les ha servido...
Cuando llegué, con una invitación para participar en
un seminario sobre exilio y cárcel, venía pensando en
recoger testimonios y experiencias parecidas a la mía que me
ayudaran a reubicarme en un país ya libre de prohibiciones,
torturas y desapariciones forzadas. Descubrí la actividad de
Ediciones de Uno, las revistas underground, un agite
que se había venido gestando en los últimos años
de la dictadura, ya derrotada en la mente de la gente, y había
dado sus frutos durante el período de resistencia. Todo esto
lo conocía yo muy de lejos, y también a los poetas del
rock. Los Estómagos eran nuevitos, tocaron en un bar
de Carrasco con un público de 20 personas (verdadera transgresión
en ese barrio tan copetudo). ¿Cómo puede vivir un contemporáneo
sin rock? El rock es LA MÚSICA en el mundo entero, es la voz
de los verdaderos “pueblos”, es la voz de los adolescentes,
del futuro...¿Cómo Uruguay no iba a tener rock? Fue
un goce de alto nivel, acompañados por unos porros muy dulces.
En Uruguay empezaba a desarrollarse la performance, el videoarte
y estaba fuerte la actividad de los videoartistas uruguayos (Álvarez
Cozzi, Aguerre) . Para mí, el mejor rock europeo de aquella
época es el punk y también el fenómeno
David Bowie, ese alegre y eterno adolescente transgresor. No hice
comparaciones con “Europa” , que para mí no es
ninguna referencia, porque en Europa hay de todo y no creo en esa
“unidad cultural” ni en su capacidad transgresora, sino
más bien todo lo contrario. Todo depende de lo que se transgreda....Tampoco
me esperaba nada especial. Pero sí me encontré con una
fuerte onda de rock nacional de calidad y un diálogo entre
músicos y poetas, cosa que me pareció un cambio importante,
porque mostraba la tendencia a la mezcla de cultura “popular”
y cultura “culta”, en ese país de gente que se
cree muchas veces ser tan “culta”, tan “europea”,
en el que siempre me llamó la atención la minuciosidad
con que se dividían siempre los campos de la vida cultural:
mientras se discriminaba con roja directa a los “no europeos”,
es decir negros, pardos y afines, al mismo tiempo se autorizaba de
una a los “blancos” de los barrios “finoli”
, a los hijos de papá, para representar al país correctamente
en las “Uropas”. Me pareció siempre que estos últimos
hubiesen merecido andar con taparrabos entre las chircas, por su atraso
espiritual, por su rechazo a lo que es verdaderamente nuestra gente,
esa bella gente mestiza; yo mandaría a laburar un poco especialmente
a los indignos verdugos del pueblo, que ésos no tienen levante
en ningún milenio ni en ninguna geografía... Encontré
un país muy castigado y mucha gente afectada por las torturas
y la cárcel, con el agravante de que los responsables de la
barbarie se paseaban impunes por las calles. Esto ha cambiado en estos
últimos veinte años. Algunos de los verdugos mayores
están entre rejas. El país mejoró sensiblemente.
Aunque no se ha hecho justicia debidamente. Todos sabemos que la Ley
de Caducidad es un disparate que hay que eliminar.
CON EL PASO DEL TIEMPO, LA INJERENCIA DE TU OBRA SE VISLUMBRA EN MUCHOS
CREADORES ¿SABES QUE INFLUYO EN MUCHO DE NOSOTROS, QUE PIENSAS
AL RESPECTO ?
Yo no sé si influyó “mucho”. Me conformaría
con que hubiese influido un poco, ya que no encuentro otro sentido
al arte y a la literatura si no es en la influencia que pueda ejercer
y recibir... Uno no escribe para esconder lo que escribe, a no ser
que escriba pensando en sí mismo o en Dios, como es el caso
del diario íntimo o de casos de escritores raros como Kafka.
La escritura de poesía es comunicación, entrega. No
es un ejercicio de la vanidad tampoco, aunque siempre está
ahí el peligro de creerse “importante” porque uno
es emisor y no receptor... Influir es fluir en el flujo de los ríos
mayores, es decir mezclar las aguas propias con las ajenas presentes
y pasadas y contribuir al aporte de muchos, dando y recibiendo, de
todos los que deseen allí confluir, escribir y leer y volver
a escribir para otra vez volver a leer... ¿Qué sería
de mi escritura sin la de Vallejo? ¿Cómo me las arreglaría
para hablar y escribir si no existiese el tango? La escritura de Guillermo
Baltar ha influido y seguirá influyendo más allá
de la voluntad de Guillermo, ¿no? Es una voz que se une a las
otras para que al final se forme lo anónimo, lo colectivo,
que de nuevo volverá a inspirar a otros individuos que a su
vez seguirán amasando ese texto que es de todos y de nadie.
Todo esto que digo está lejos de las frías oficinas
de la “producción” y del “rendimiento”
y del “mercado”. Para un artista verdadero, por suerte,
el único mercado que existe es donde venden zapallos, o el
mercado de pulgas, tan importante para la inspiración; el resto
es asunto de negocios, ajeno al arte.
Por otra parte, uno se divierte, goza mucho cuando alguien dice o
escribe algo que se parece a lo que uno ha escrito, sin saber si la
persona lo ha leído en el propio texto o simplemente se le
ocurrió por separado.
Recuerdo un episodio de aquellos ochenta y de aquella visita mía
a Uruguay. Conocí una chica y visité su casa. En su
mesa de noche descubrí un libro que me pareció familiar
a la vista. Ella lo tomó y empezó a leer un poema. “Pero
si ese es un poema mío”, le dije con asombro. Detuvo
la lectura y dio vuelta el libro, un tanto molesta por la interrupción,
y me mostró la tapa: ¡efectivamente, se trataba de estacionario,
mi primer libro, que había aparecido hacía un par de
años en Suecia! “Claro, te estoy leyendo un poema de
Mascaró”, dijo la chica, casi con un reproche y me mostró
las páginas subrayadas. Fue una sensación muy rara,
una alegría enorme. Una confirmación de que uno no escribe
para el viento o para la luna. La chica, con seguridad no tiene idea
del regalo que me hizo esa noche. Después de ese episodio mágico,
no volví a verla nunca más: desapareció en el
tiempo y el espacio.
Yo creo que el peor pecado de un escritor es creerse “original”
y el pecado que le sigue es creerse que escribir es una “profesión”
lucrativa y creerse por eso con derecho, por ejemplo, a amasar una
fortuna. La fortuna de los aforfunados no es más que un truco
de los productores: en realidad es una usurpación, un crimen
como el de la propiedad privada. ¿Cómo va alguien a
querer cobrar por dejarte escuchar Satisfaction o Imagine o Milonga
de pelo largo? Me parece un soberano disparate, que en el capitalismo
que vivimos se ha transformado en una cosa totalmente natural...
(Publicado
en 45 RPM, Uruguay, marzo de 2008)